Te conocí hace ya un tiempo, el mismo que ha sido testigo de todo lo que he hecho por ti, y de pequeños detalles que no terminan de ser más que la cereza en el pastel en el amor y eterna admiración que siento hacia tu persona. Si te preguntases, te quiero, muchísimo, de una manera tan especial como la forma en que quiero que me quieras; sí, así de grande, detallista y formal es esto. Sin embargo, ¿Qué hay entre nosotros? ¿Es acaso una conspiración contra el amor? ¿Es una amistad llevada a la ilusión? ¿O una ilusión que terminó en convertirse en un motivo más para quererte?... No puedo responder a mis propias incógnitas, me perdería en mí mismo.
De niño, solía preguntarme si el amor pensaría siquiera en rondarme alguna vez; y lo ha hecho numerosas veces, pero creo que no más allá que tomando un rol de anfitrión, dejándome degustar y a la larga conocer que no todos los amores son iguales, siempre ha de llegar uno, el indicado y el único que llega a volvernos un consumidor compulsivo… pero llegar a esa obsesión, ¿acaso no sería un desamor hacia uno mismo?
Cuando te conocí me perdí en aquel abrazo de un niño a el primer amor más fuerte que el que se pueda sentir hasta ese momento, no me cabía el corazón para tanto amor y tal vez por eso quede callado, pues no podía siquiera intentar respirar, estaba totalmente anonadado… y aun así, hubo un dialogo tan hermoso entre nuestras miradas, sonrisas, que el silencio se volvió en la conversación más amena e interesante hasta ese entonces.
Lo normal al interesarse en alguien suele ser convertirse en un molde de los gustos más superficiales de esa persona y en parte, marioneta de sus ideas de “perfección”… que ridículo; pero me ha pasado, muchísimo y es gracioso recordarlo y ahora criticarlo, era necesario para llegar a este punto. He decidido mostrarme a ti como quizá no lo he hecho con nadie más, así, en una mezcla de extravagancia, pereza y romanticismo que algunos suelen imitar para parecer interesantes, tendrán sus motivos… ¿el mío?, ser lo más sincero posible conmigo mismo y darte mi corazón a pecho abierto, así, asumiendo riesgos, sin importarme ya nada. Y es por eso que te escribo así, sin un motivo alguno más que regalarte algo que leer, en que pensar y quizá; en el mejor de los casos, inspirarte y sacarte una sonrisa o una lágrima, uno nunca sabe. No me despido sino digo adiós, es más un hasta luego o incluso un regreso pronto, en un momento, y en el más ambiguo de los casos, no me despido porque siempre estoy para ti cariño mío.
P.d: Yo te quiero
No hay comentarios:
Publicar un comentario