viernes, 24 de octubre de 2014

MELANCOLÍA ONÍRICA

Hoy la melancolía llamo a mi puerta y me exigía versos Y la invité a pasar, a conversar por primera vez frente a frente. Tomé una copa de vino blanco y se la di de beber, estábamos enfermos...Enfermos por los recuerdos, callados y tensos, pero teníamos que hablar.
Acabando la copa de vino me miro a los ojos aun débil, casi agonizante, caminó lentamente hacia mi y en un desliz mis labios eran uno con los suyos. Al cerrar los ojos comprendí que había soñado despierto todo el tiempo y que tal vez, en algún momento podría ser el sueño de alguien más, o al menos de mi mismo. Y siendo uno con ella, emprendí mi camino hacia conquistar a un amor pasado. Tome como espada mi lengua cortante y mis versos más elaborados. Ella tomaba mi mano y cabalgamos sobre un unicornio de papel recorrimos las islas desiertas de Neruda, el jardín botánico de Benedetti, y tal vez algún lugar recóndito de aquellos pasillos de universidad. Nunca supimos hacia donde íbamos, pero ¡Oh melancolía! Aprendi a viajar solo contigo y te volviste mi compañera, mientras yo me perdía viajando a través de tus ojos, de tus labios y de tu sonrisa, y sin embargo nunca entendí porque nos hacíamos daño y aprendíamos tanto a la vez, tu a ser mía, yo a ser irreal, tonto, orate, poeta… tu amante.

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