viernes, 24 de octubre de 2014
INDIFERENCIA
...Caminábamos, decidí tomar su mano, ella cedió lentamente hasta que fuimos uno. Me miraba con el rabillo de ojo y por momentos parecía que sus labios murmuraban algo entre las espesas nieblas de nuestra indiferencia. Eramos uno; y sin embargo, la sentía mas lejos de lo que nunca me podía haber imaginado, estaba ella, junto a mí, y tan distante, tan libre, tan ajena. Hasta mis lágrimas decidieron partir en busca de ella, no la hallaron siquiera en nuestros más gratos recuerdos y en las sonrisas más sinceras. Ella ya no estaba, y yo … ¿ donde me hallaba?. Que ha pasado con ella! Estoy delirando , frustrado entre las ataduras de los nudillos de nuestros puños cerrados y agobiado por lo que debería ser. La miré abatido y decidí proseguir con versos callados, buscando la palabra precisa para aquel momento, no había alguna que describa aquel escenario. Hasta que fieramente ella dio inicio al primer asalto, cortó mis alas y proclamo : Siempre me gustaste callado, tonto, mío. Esboso una sonrisa bajo los ojos que amo y mi alma volvió en sí. No había comprendido su tregua hasta que decidió dar la estocada de gracia: Pienso en ti más alla del silencio, aunque viva en agonía sin ti, y aunque tu hayas muerto.
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