Lunes, 06 de octubreHay tanto que decir, tan poco por hablar… Sus gestos aún me recordaban al amor que sentía por ella, nunca lo había pensado de esa forma, pero de alguna manera seguía siendo el motivo de necesitar un cardiólogo de vez en cuando, o tal vez un par de mimos y besos, los de sus labios. Caminé por las calles donde solíamos pasear tomados de la mano, y sí, probablemente eso era amor, o necesidad, uno nunca puede pensar en esas cosas cuando es soldado raso en una guerra mundial. No, no me lo permitiría si de detalles tan absurdos y profundos dependiese mi vida. Proseguí, y un gato maullaba en dirección a su ventana, tal vez me reconoció y decidió avisarle de mi llegada, o quien sabe reclamaba por enésima vez mis lamentos casi animalescos, aquellos cuando llegaba enajenado por el alcohol a media noche y pronunciaba su nombre entre lágrimas o simuladamente bajo la lluvia, en aquellas frias noches de julio. La ciudad puede conspirar con la noche a veces, o por lo menos siempre que solía intentar velar tu sueño entre los míos. Y ahora que lo sabes, puedes despertar cada que desees saludarme bajo los frios cristales de tu ventana, oh, temeroso como aquel felino me escabulliré entre tus piernas hasta llegar a tu boca, habiendo ya recorrido los labios que húmedos se hundían entre los míos. Cubiertos tan solo por el oscuro velo de la noche serás mía y te entregaré mis sueños sobre la firmeza de tus pechos, de tu piel, de lo nuestro. Al caer la noche sobre tus pies y el sol intente juzgarnos, quizá yo ya halla desaparecido, y tu pienses que todo fue un sueño, mas cuando despiertes, un cálido aroma a mí se ira desvaneciendo sobre tus sábanas,y el viento tocará tu ventana, dejando recuerdos en tu mente y sonrisas en tu rostro aun ruborizado por lo que hicimos. Y pasarás talvez un día por la calle en donde vivo, y me buscarás repetidamente, pero yo ya habré trazado otros rumbos entre mis sueños lejanos. Tímida irás a buscarme a la universidad quizá, preguntarás a viejos amigos por mi y entre números y cartas de tiempos distintos encontrarás mi hora final, una carta que alguna vez escribí para ti, y las llaves de mi departamento. Presurosa irás hacia mi encuentro, sin saber que aquella noche solo regrese de la muerte para amarte por última vez.
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