Mis pasos crujen el desnudo asfalto
Veo la calle, la brisa nocturna del silencio a las 2am
Las miradas escondidas de los gatos hambrientos,
moribundos agentes de ternura taciturna
Siento, acaso pasos lejanos, rupestres, marcados con
ajena textura
El camino a casa siempre es acongojante
Quema.
El frío temple se desvanece en canción animal
cuando el poeta se ve frente al mar
En el espejo de sílice que recubre su piel lastimada
Las orillas de los parques son el resguardo final
Las ruedas giran en contra del reloj para no perder tiempo
Los autos maúllan para simular
Los ebrios descansan en bancas sin interés alguno
En palabras que vacilan temerosas sin secuelas
En orgullo racimado a la culpa que descansa
En las ramas pensamientos de mi fruta madura
Soy el vientre que aguarda descalzo reptar sobre vos
Sin la voz, acaso, del ruego incontrolable sentirse cansado
A estas horas, por si acaso.