Hay un moscardón en mi espejo
y espera despertar un aleteo de resaca
cuando el rumor vibrante de la noche anterior
llega en eco tempestuoso a mis oídos
Halitosis de palabras balbuceantes
por un bocado de fluidos impensables
impecable desnudez frente a frente
un alma de diamante, tal cual
las patas me pesan esta vez
solo deseo embriagar mis pasos
arañar las redes que he tejido
en la esquina derecha de mi cien
contar la vida que tuve antes de…
¿pensaron ya en lo póstuma que es la vida
en tercera persona?
Dios mío, he despertado tan existencialista
hoy que he empezado a hablar con vos.