viernes, 11 de octubre de 2019

NUBE DE PLOMO


I - EGO
Cruzó las piernas en primera instancia- Obviamente, asentí descuidado al acariciarme la barba-El plan estaba arruinado. Quité el espejo antes de irme, mi esperma resbalaba húmeda bajo el pantalón, tenía que retirarme de una cita más.  
Los delicados pero notorios hilos de sangre sobresalían en mi rostro cuando besaba el espejo. Lo hacía con tanta pasión, me excitaba pensarme absorbiendo cada partícula de mí, me tocaba solemnemente los miércoles a las seis de la tarde. Redescubría mi fealdad a las siete y necesitaba un rostro hermoso que lo cubriese con el suyo.
Así conocí a “Andreita”, poética barbarie a quien lubricaba con solo unas palabras antes de coger sus grandes nalgas, relamerlas, golpearlas contra mi erección animal y gozar de un lascivo ritual siempre disponible. “Papito que rica pinga”, repetía a diez minutos del clímax. Freud estaría orgulloso ante tal innecesario roleplay incestuoso.