martes, 6 de febrero de 2018

DÈJENLO, YA ESTÀ MUERTO

Si viviese, tan solo,
lejos de aquí,
sería capaz de colgar
las nostalgias
en el tendedero,
dejar la piel
en molinos de
viento,
entregarme al
mar,
beberme las
causas despejadas
del olvido,
recostarme
tranquilo
en el marco
de una ventana
parisina,
ver Venecia
de noche,
escudriñar
los escombros
de las gentes tristes,
y reír inhumano,
Jaaaaaa Pón,
Ganarme el premio mayor
de la vida envidiable,
contarle al reloj
que de donde vengo,
no se habla de estos
tiempos por miedo
a las noticias
tardías.
Finalmente,
envejecer frente al gran espejo,
sin temor al rechazo mortuorio
del hambre sepulcro,
la madera húmeda,
el roer de mis huesos,
Así que, si ven a este hombre
soñador en huanchaco,
un domingo a las seis de la tarde,
hora gris de columpiar infante
en la memoria del suicidio,
Déjenlo morir, y no más.

ALGO HA CAMBIADO

En el tocador, tus piernas largas
en mi boca, tu labial
paladar elocuente, banal artimaña
juego de brujas, vuelo del alma

Guerra acorazada,
frontón desarmado,
en guadaña desangra
el charco azul de tristezas
derramándose en la piel

La caricia descompuesta
al unísono capilar
de la seducción,
Una batalla sinigual
en las fronteras
del olvido

Un cortante soplo,
la luz de la penumbra,
aleteo crepuscular
eiti leda, mujer,
eiti leda

El arrullo del hombre,
las plazas, el mar,
vacía circunstancia,
carnaval inanimado
en el vientre vacío


Esperma, miel,
sangre, carne,
vicio intacto
r e l a t i v o s ,
muerte,
VIDA!