viernes, 24 de octubre de 2014

RECUERDO DE UN FINAL INESPERADO

Él le dijo “Te quiero”, pero tal vez no era suficiente. Para ella él solo era lo que buscaba en alguien más…

Las casualidades de la vida son tan remotas que el repetirlas una y otra vez nos llevan a un daño y a una realidad tan monótona y a la vez tan indiferente con nosotros mismos.

El extrañar a alguien, el desear su bienestar pese a que no sea con uno mismo, son síntomas del amor más puro y a la vez tonto, tan noble y a la vez absurdo; pero sigue siendo amor, así, simplemente amor y nada más.

Para amar no hay excusas, errores o fracasos que no valgan; pues como el póker, el amor puede llegar a ser un vicio, y tal vez uno tenga que aprender de sus propios errores, pues nadie con experiencia deja al azahar las decisiones más importantes; y sí, el ser feliz con el ser amado llega a ser una gran prioridad en momentos como este. Lo dijo Silvio “La cobardía es asunto de los hombres, no de los amantes. Los amores cobardes no llegan a amores ni historias, se quedan allí. Ni el recuerdo los puede salvar, ni el mejor orador conjugar.”… pero siento que soy parte de un rompecabezas aún sin armar, o que el viento decidió terminar de borrar las huellas a la orilla de nuestro amor.

Ya no puedo extrañarte, no puedo dejar que la llama de este falso amor siga quemando mi alma, y la desdicha de no tenerte a mi lado me lance a un pozo sin fin, donde yacen los amores que nunca volverán.

A estas alturas, podría decir que desconfío de la vida, de mí mismo y mis sueños, que estoy decepcionado de darlo todo y recibir nada a cambio. Me agobia tanto el tener que mirarte a los ojos y perder el brillo en los míos. Me perturba tu presencia, tu recuerdo, y más aun tu ausencia; pues reniego y me prohíbo amarte como lo hago, pero sin ti ¿de qué valdría la vida?... si mi felicidad lleva tu nombre. 

Ay amor mío, ay mía… tendré que darle una y mil vueltas a papeles, tratando de encontrarte en versos más profundos y en canciones que nunca pude cantarte, pues mi voz se perdió entre tus labios… Y sin embargo, ya no te espero.

No hay comentarios:

Publicar un comentario