lunes, 4 de diciembre de 2017

2:36 AM

Guardo el sesgo
incontrolable
de la paranoia
en el lado
oscuro
del
corazón

Soledad exquisita
a borbotones
en el silencio
etéreo donde
desfallecen
las voces
temblorosas,

Piensa, entonces
piensa en mí

Abrir al azar,
los labios desnudos
de una mirada marchita,
el rapto minino
de la nena
ya crecida

El trazo a lo loco
de mi mano en tu cintura,
danza de pinceles
tímidos en el lienzo
de tu vientre,
reflejo existente
de lo aún bello

Las pálidas
figuras acercándose,
tan sangrantes,
hacia mí

Y entonces,
las tomo del brazo,
cierro los ojos,
suspiro,
y el eco
constante
de tu nombre
resonando
a todas horas.