Surcaba el aleteo de la noche
en lo blanco de su rostro,
la pálida figura de marfil
balanceándose junto a la mía
Los bosques de viento
susurrando al oído
lo necio que somos
a las 3am
¿Qué somos
sino amantes
de tiempos
remotos?
Un cuerpo de madera
tallado con lágrimas,
sal, historietas
cargadas de azur
en la fatiga
del dulce castigo
Un sorbo de higo
en los labios
de mi amada,
la voz que misteriosa
recorre mis huesos,
calcina mi voz,
me huye de infancias
desesperadas, rotas,
taciturnas
Sonámbulo ser
que deambula
en mis brazos,
juega,
se recuesta,
sonríe…