jueves, 14 de julio de 2016
AY , GABRIELA
No pensé tener que llorar a estas alturas, sentirme desdichado, un torpe niño de 18 años que admiraba a papá y tenía palabras tan tontas como ahora para describir cómo se siente.
La quise, la quise señor, pero… ¿Por qué?...
Nunca tuve que haberme sentido miserable a su lado, si la amaba tanto…
Si la amo, si la echo de menos con demasía, con un desdén imparable que me quiebra el corazón en añicos silenciosos que resuenan con miedo en lo que queda de mí.
No pensé, acaso, darme por vencido de una vez y saber que jamás me quiso por ser un bicho feo y triste, y no el poeta enamorado que pintaba un rostro triste en el fondo de una galería inconclusa…
A pesar de ello, y la nueva seguridad que se esconde cuando ve a este escritor experimentado llegar a la ciudad, que toma la máquina de escribir y lleva el ritmo de una vida con corazonadas que llevan el paso de una marcha fúnebre para letras felices, solo tengo que dejar en claro algunas cosas que me vienen perturbando
Y si después de ello, no te aferras a mis brazos como antaño…
Por lo menos se mi novia
Esta noche.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario