domingo, 24 de enero de 2016

RAZONES ANÓNIMAS DE MI AVERSIÓN POR LA INHUMANIDAD

Tengo la aversión suficiente
para enterrar al yo de mi infancia
al pie de un acantilado
callar, decirle a mamá
que todo está bien
y partir a otra ciudad

Dudo que la paz mundial
venga de golpe
cuando el odio del hombre
alcance el fondo de mi alma
tan pobre, tan hilarante…
Que repugnancia
ha de sentirse
si la gente supiera
de mí y mi odio

Que compulsivas
serán las respuestas
de sacerdotes, oradores,
profetas, saqueadores
y amas de casa

Que no podrán
pronunciar siquiera
el nombre de
la mujer que amé.

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