Dime cuando sientas algo por mi, así sea pena... Porque dudo, temo, retrocedo y fracaso.
Soy un amante tímido, extraño, cobarde, orgulloso y terco... Soy a veces también como tu, en tu perfección, como esto, como lo que creemos sea Dios. Abrazarme si me ves intranquilo, Bésame si callo y responde a mis mirada con "te quieros" de fin de semana. No te pido más si es a tu lado, eso sí, junto a mí. Quédate por lo menos un momento más, porque tu nombre me es cielo, me huele a humedad y un cuanto a polvo de estrellas. Y es que vos sos mi atmósfera, y necesito saberme vivo, para ti. Porque este triste y melancólico escritor te adora tras sus paginas, porque es lo que tengo por darte... Ya nada tengo más que eso y mi amor... Este infante amor que sonríe si te sabe suyo. Sos la dueña de mis versos, eres mi inspiración. Eres dulce insomnio y un café de madrugada... Irónicamente hasta en mis vacíos suelo hallarte. Sin embargo, si algún día nos alejamos (oh, nuevamente), ambos tendremos un poquito de culpa... Tu, porque dejas de tomar mi mano, y yo porque ciego busque tus pasos. Y quizá mis ojos llorosos y mis arrugas de hombre triste y ya cansado, viejo, intenten buscar señales de ti en mi marcado cuerpo, pero no te hallaran... ...Tu pensaras en mi, quizá... Tal vez ... Ojalá.
No hay comentarios:
Publicar un comentario