En las misóginas querellas que aterran mis sentidos
Dentro de lo inefable de mi soledad y lo vulnerable de mi sexo
Con las manos entrelazadas por sobre el borde de tu pecho
y acaso acariciante, Aliento tenue y que empaña tus oídos
Despiertan las laderas encadenadas a tu voz
reloj de arena palpitante que cercena mis tiempos
corta mis pieles, mis sueños lejanos, recuerdos negros
y de rodillas a tus pies, es que pregunto por vos
A los dioses eternos, a los de siempre y aquellos
cuán libre el viento es si parte de las fauces de tu cuerpo
y me contesta tu voz, me abduce a una lejana oniria
me acerca a tu boca, y a tus eternos cabellos…
…Marcan las 3am, se abre el telón.
Hoy desperté más solo que antes, mucho más.
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