Comeremos a las doce, digo yo
Si es que acaso niña buena
Venís temprano y pasas
Por mí, como antes
Aunque, dichosas son las consecuencias
Que dejamos al pie de la mesa
Con olor a canela, a sueños y a zapatitos
Atados a un niño descalzo
En la acera izquierda que prometías
Regalarme cuando cumpla
Los veintidós años, tal vez
Comprenderás, Sabiamente
Que cosa con sal contraria
Cosas al azar sin algo de amargo
Que salar de vez en cuando
Si me dejas a solas,
Cosita con sal
No sé cómo sorprenderte,
Qué palabras rebuscar en lo soso
E indecoroso de este incontrolable
Ser que guardo en la alacena
Y engulle sal entre arcadas
Mientras intenta
Decir que me estoy muriendo
Por vos sin poner a salar
Las consecuencias.
No hay comentarios:
Publicar un comentario