anhelar lo ajeno
es hurtar lo propio
cuando la sospecha
se convierte en antojo
lo aprendí hace
poco
cuando cursé la carrera
de hacerse el loco,
de ignorar la bandera
por supuesto, hay
excepciones
reglas no escritas, de antemano
cambiamos antelaciones
y todo a puesta de mano
el alma no tiene
aliento
cuando dos semejantes
respiran el mismo viento
y viven el mismo antes
después queda ya
nada
por decir que acaso algo
vienen golpes, bocanada
con Cerati hasta el hartazgo
cigarros, licor, ¿qué
más?
todos somos el bohemio
la lechucita del jamás
encontrarse abstemio
beberé una
cerveza
de esas que nunca
admitimos
no entender
de sabores
tan extraños
como nosotros,
estimado lector.
(ya conociste
barbarian?)
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