Mi amor está en la capital,
y la espero con ansias hace tanto,
que he ido tras ella en
carruajes de cebolla
a darle alcance
a su adiós
A dios, obviamente
poco o nada esto le importa,
la verdad es que prefiere
venir a casa a tomarse un trago,
y no es bienvenido los Lunes
Los Lunes son tan aburridos,
si lo pensamos dos veces,
una para tenerlo en cuenta,
la otra por los heridos
Herí dos almas de golpe,
y ambas se enamoraron
del tauro salvaje
que vive en la montaña
incógnita de las lágrimas
Las lágrimas, caen,
pálidas y frías
al colmo del ridículo,
la ironía y el fracaso,
del amor fallecido
un Lunes sin Dios.
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