jueves, 7 de septiembre de 2017

ENTRE PAIROS Y DERIVAS

Gabriela ama el mar,
se mece entre las olas,
se agita en el aire,
respira las notas
de su canción favorita
en el mundo sonoro
de un martes nocturno

silencia la garganta,
el alma de diamante,
los pechos de miel,
baila, esperamos el sunset
del día anterior,
y en el cielo, impaciente
una luna impecable,
tiñe el día
distante de
un gris particular

Rasguña las piedras,
me mira, de cerca me mira,
se esconde entre las luces,
a volar entre columpios,
cronopios y famas

Se burla, niña buena,
de las gentes mayores,
que no pueden, como ella
irse al mar sin temores

Gabriela tiene frio,
y una estrella polar
en la cola de orión
La estela encendida
en un pájaro de amatista,
el vuelo de un ave
que planea sin
planear

Tizas en su vientre,
un lienzo incoloro,
reflejo del alma
desbaratada
en lo bello,
tal cual

Camina por el muelle,
guerrillera temerosa,
terrorista por antojo,
me mata tenerla
tan cerca y verla
nomás

Gabriela, además,
es tan libre, tan libre,
que me cuesta
verla dejar
de sonreír

Ella se desnuda
y deja el cuerpo en casa
cuando quiere caminar
con los restos
de su infancia

Confesiones de invierno
que murmulla
entre dientes
en el campo
minado
de pisadas
sobre espuma
y madera

Ella dice que es tarde,
los peces se han ido,
las aves descansan,
saborearemos las
islas y el mar

Cuando cierro el telón,
ella baja la luna,
lleva el viento en sus labios
y toma el bus de las siete

Dejamos el café
a orillas de mi boca,
s o n r ío,
y partimos
a la ciudad
en un barco
sobre ruedas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario