jueves, 16 de marzo de 2017

RAYUELA

Voy trazándote en el aire
con dulzura febril,
con hastío irremediable
recordando a vallejo

El café de verano,
las lluvias de otoño
y el seno dulce
de esperanzas
tiernas,

Astucia,
locura enfrascada
en tus manos,
dibujando
marionetas,
nuestras iniciales
en la tierra
con tizas
incoloras
brotan
hacia abajo
y crecen
al sol

Yo guardo
mi amor
entonces,
en el silencio
solemne
de tu boca
amada

Vengo del mar,
cabalgo las olas,
mi sangre
fluye en tus manos,
y baila en frenesí
con tus caderas,
tus ojos entonces,
tus ojos.

Dos miradas cruzan
la arboleda,
Trujillo azotado,
mírame, nomás
a tientas,
a gatas,
a brechas
de guerras
insulsas

Y déjame,
desfallecer
de una vez
por todas
en nuestra
alcoba.

O por lo menos,
dime lo malo
que soy
para explicarme…

… Ya lo sé,
la culpa es de uno,
no es cierto?


Y acaso,
cállame,
niña buena,

hazme el amor
despójate
de esta
tristeza
y
embriaguémonos
de soledades
a solas
en esta noche
de luciérnagas
entumecidas.

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