martes, 21 de marzo de 2017

CALIBRI

Soy un mal escritor
a máquina,
papel
y tinta

Uno peor
a computador
si se lo
preguntan

Y qué decir
de aquellos
que véanme
calentar
el bolígrafo
negro
sobre
hojas
arrugadas

Ya lo sé,
no soy un extraño
después de todo

Escucho
a Charly García
a las 4 am,

dos tipos
bailan clics
modernos
en mi cabeza

Saltan del
décimo
piso
de un
hospedaje
sin garaje

Me pregunto
constantemente
sobre lo malo
que soy, entonces…

¿En qué más
debería invertir
cierta
tasa
de mediocridad?

Algunos otros,
dicen por allí,
cuestionan
mi capacidad
incisiva de ser,
parecer, hacer

Ya les digo, hermanos
no reparto
créditos,
cuotas insulsas,
pecables,
seabundas

Primeros lugares
hay muchos,
segundos, terceros,
allí radican los mejores,
los que buscan
el éxito a toda costa

Ah, pero debemos temer
a la mano derecha,
esa siempre busca
el dominio,
la jefatura
de la ciudad,
los amores
no correspondidos,
los restos
del ayer

El tercero, en cambio
vive de las sobras,
se regocija en ellas,
baila con las hojas secas,
se preocupa por su gente,
es político, arquitecto
soñador, ingenioso

No tiene que rendir cuentas,
o acaso…
Realiza acrobacias
con las manos,
cierra los ojos
y es dueño
del mundo,
por un instante

Siente el flash
de la cámara
en su rostro
y en seguida
esconde
su sonrisa
Tiene miedo,
lo sé, lo sé bien.

¿Por qué?

Pues,
nunca lo he pensado
Siempre es como
la primera vez

Así que
cierro mis ojos
también,
lo busco en
ese mundo
tan mío,
olvidado
por años,
hoy gris
y salvaje.

La gente
sabe de mí,
empapelaron
mi rostro
alrededor
de la ciudad

¿Quién soy?

A veces hay que
bancarnos
ciertos
defectos

He dejado
mil rastros atrás,
cien pisadas
impares,
diez canutos
de hilo rojo,
y una ruta
perdedora

¿Empezamos
de nuevo?

Verás,
me acabo
de perder…


Ya lo ven,
no es bueno
ser primero
después
de todo.

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