Lo siento, mamá.
Es probable que tome una decisión triste, la menos noble
posible quizá, nunca he sido un buen escrito después de todo.
Tengo miedo, jamás había sentido este miedo. Escribo tan
idiota, mientras las lágrimas recorren mi rostro y me bañan en ritmo al goteo
de una ducha que no puede quitarme la ansiedad, la suciedad de una idea tan
abrupta, tan cortante, tan disparada de golpe que me arrebata el alma de a
pocos.
Lo siento, en verdad lo siento.
pero jamás pensé que a mis veintidós años me sintiese tan miserable, tan poco para ustedes. Fuiste la mejor persona que conocí y jamás te lo dije, si llego a cometer lo que ahora debes estar pensando, no llores. Me llevo la mejor imagen de ti, la única mujer que me quiso.
pero jamás pensé que a mis veintidós años me sintiese tan miserable, tan poco para ustedes. Fuiste la mejor persona que conocí y jamás te lo dije, si llego a cometer lo que ahora debes estar pensando, no llores. Me llevo la mejor imagen de ti, la única mujer que me quiso.
Estoy decepcionado, solo, triste y esta voz no me quiere
feliz. Odio tanto haber dejado capas de mí en amores ajenos,
… No pensé que podría estar así, yo no. Nunca fui tan
cauteloso como ahora, y sin embargo; me han herido tanto… es ridículo, no pensé
cuestionarme los porqué a mi. A veces creo que papá tenía razón en no quererme.
Nadie apostó un poco por mí y aun así los he decepcionado.
Ganaré el nobel, ¿allá?
Lo haré saber tan pronto lo haga.
Hasta luego, mamá.
Hasta luego, mamá.
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