sábado, 19 de marzo de 2016

CALLADOS

Cuando vos dices nada, mi corazón teme y se aleja, y mi poesía se entrecorta por mi pulsación inexacta, por lo pequeño que me siento y por el niño que solloza dentro de sus recuerdos indiferentes al tiempo. Nunca he sabido lo que es sentirse importante , no he tenido ese favor por parte de alguien mas, y tampoco lo he pedido, aun hasta ahora me parece vergonzoso verme en la necesidad de rogar un poquito de atención y cariño. Ahora, mas allá de mis infinitas razones y consecuencias, te encuentro en lo que me importa, con altibajos, recaídas, (sin embargo, siempre con mi mano sujetando la tuya aunque me abrase tu odio por ello). y en la cima de lo inexacto, de lo que nubla mis sentidos, se que solo puedes encontrarte tu, indiferente a mi a veces pero en casa. Y yo tranquilo por saberte salva, sonriente, tibia. Este no es un escrito màs, pues te expongo mis razones y mis defectos. Quiza resumiendo en demasia lo segundo, soy lo mas opuesto a la perfeccion y en mi necedad tampoco he decidido buscarla dentro de mi. Gabriella, no me he alejado. No he podido apartarme de ti por la extraña razón de que eres única. Porque se que me importas, si, me importas tanto que me he dejado de lado en algunas ocasiones, pero también soy humano. Tambien tengo momentos de angustia, momentos de soledad en los cuales necesito sentir que hay alguien a quien le importo, al menos un poco, un poquito y no mas. (Me bastaría saber que dentro de ese minúsculo ruego hay al menos una plegaria tuya, para mi) Tambien, me concierne que tengas por enterado, usted me hace bien. Y tu nombre me es inspiración, tu piel me es estambre y yo soy lirio. Te quiero, y te quiero libre, feliz… Temo , temo perder a alguien mas, no estoy dispuesto a dejarte perder. A ti no, y por favor, entiende mis motivos, no puedo forzarte, no , no lo haría. Gracias por ser, por existir, por inspirarme a cada momento, son cosas que no se inmutan, no se roba, ni se extirpa. Perdoname, si te presiono, si no soy cuidadoso y atácame sin piedad cuando te sientas en riesgo, desahoga tu dolor conmigo, yo ya me he acostumbrado a ser herido. Siento si te heri, lamentablemente o por suerte, quien sabe, en mi empírica profesión nunca aprendi a no quererte egoístamente. Usted me importa por sobretodo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario