miércoles, 4 de noviembre de 2015

AÑORO

A veces quisiera que las despedidas no pasen de caprichos. Normalmente he pensado, en pasar a verte un día de estos, invitarte a tomar algo. No sé, es algo triste y quizá decepcionante el no cruzar palabra alguna, como si nos odiásemos, o hubiesen problemas de por medio, cuando a decir verdad no lo creo así, pese, sin embargo, a que ciertamente hubieron heridas. Pero, come on, ¿De algo nos sirve el callar? Si lo crees en verdad así, está bien, me inmutare a seguir este luto histriónico y ya nada conmovedor.
Me he preguntado en numerosas circunstancias por sobre cómo te estará yendo en la universidad. Sé bien que eres una muchachita nada intelectual, pero siempre algo más que lista. No encuentro momentos donde no le halle la gracia al pensarte renegando por cosas insignificantes y a tu rauda manera de reaccionar ante todo, como si el mundo conspirará contra ti.
Hay noches en las que me he sentado al borde de la cama a intentar escribir algo en el computador. Suelo quedarme dormido o viendo las noticias. Como sabrás, entre otras noticias, sigo viviendo solo, así que no hay mucho consuelo de por medio más allá de buscar algún tipo de distracción entre las pocas cosas que me quedan.
Pensé también en la infame posibilidad mía de llegar a ser escritor. Sí, yo. Es cierto, tú nunca te cansabas de halagar mis miserias. Debo reconocer que siempre fuiste bastante buena en ello. De hecho es de lo poco que en verdad me gusta conservar muy celosamente y eso que sabes bien lo poco creíbles que me suelen resultar los halagos.
Espero que estés conversando con tus padres, sabemos bien que la comunicación con ellos nunca fue la mejor. Por mi parte, debo decirte que al menos hablo con mamá. La última vez que hable con mi padre fue para el cumpleaños de una tía. Una lástima en verdad, una lástima.
Me gustaba mucho el clima familiar entre nosotros. Yo creo en la posibilidad remota de volver a saber de ti. Me han preguntado por ti, es irónico.
Yo sigo siendo el muchachito feo al que nadie conoce del todo. (más que tú, complicado)
Por momentos me aburro, me siento algo tenso e incluso llegué a llorar en algún momento. No sé cómo calificar a ese tipo de presión que nos viene producto de la rutina y el desgano de ser uno.
Por otro lado, he tenido mejores momentos.
En fin, sabes bien de mis cambios de humor esporádicos y en este momento dudo de la intención de mis palabras.
Si te preguntas, estamos mucho más cerca de lo que piensas. Un día de estos deberías dejar esos prejuicios tontos de lado, el orgullo infantil y pensar en visitarme. Yo sé de coincidencias inexactas y razones sin sentido, así que no perdemos nada intentándolo, ¿cierto?
Venga, apuesto a que te gustaría salir un día de estos.
Te espero en el parque de siempre.
- Hammer Contreras

(músico, poeta, escritor, orador, soñador… un desastre)

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