A veces quisiera que las despedidas no pasen de caprichos.
Normalmente he pensado, en pasar a verte un día de estos, invitarte a tomar
algo. No sé, es algo triste y quizá decepcionante el no cruzar palabra alguna,
como si nos odiásemos, o hubiesen problemas de por medio, cuando a decir verdad
no lo creo así, pese, sin embargo, a que ciertamente hubieron heridas. Pero, come on, ¿De algo nos sirve el callar? Si
lo crees en verdad así, está bien, me inmutare a seguir este luto histriónico y
ya nada conmovedor.
Me he preguntado en numerosas circunstancias por sobre cómo
te estará yendo en la universidad. Sé bien que eres una muchachita nada
intelectual, pero siempre algo más que lista. No encuentro momentos donde no le
halle la gracia al pensarte renegando por cosas insignificantes y a tu rauda
manera de reaccionar ante todo, como si el mundo conspirará contra ti.
Hay noches en las que me he sentado al borde de la cama a
intentar escribir algo en el computador. Suelo quedarme dormido o viendo las
noticias. Como sabrás, entre otras noticias, sigo viviendo solo, así que no hay
mucho consuelo de por medio más allá de buscar algún tipo de distracción entre
las pocas cosas que me quedan.
Pensé también en la infame posibilidad mía de llegar a ser
escritor. Sí, yo. Es cierto, tú nunca te cansabas de halagar mis miserias. Debo
reconocer que siempre fuiste bastante buena en ello. De hecho es de lo poco que
en verdad me gusta conservar muy celosamente y eso que sabes bien lo poco
creíbles que me suelen resultar los halagos.
Espero que estés conversando con tus padres, sabemos bien
que la comunicación con ellos nunca fue la mejor. Por mi parte, debo decirte
que al menos hablo con mamá. La última vez que hable con mi padre fue para el
cumpleaños de una tía. Una lástima en verdad, una lástima.
Me gustaba mucho el clima familiar entre nosotros. Yo creo
en la posibilidad remota de volver a saber de ti. Me han preguntado por ti, es
irónico.
Yo sigo siendo el muchachito feo al que nadie conoce del
todo. (más que tú, complicado)
Por momentos me aburro, me siento algo tenso e incluso
llegué a llorar en algún momento. No sé cómo calificar a ese tipo de presión
que nos viene producto de la rutina y el desgano de ser uno.
Por otro lado, he tenido mejores momentos.
En fin, sabes bien de mis cambios de humor esporádicos y en
este momento dudo de la intención de mis palabras.
Si te preguntas, estamos mucho más cerca de lo que piensas.
Un día de estos deberías dejar esos prejuicios tontos de lado, el orgullo
infantil y pensar en visitarme. Yo sé de coincidencias inexactas y razones sin
sentido, así que no perdemos nada intentándolo, ¿cierto?
Venga, apuesto a que te gustaría salir un día de estos.
Te espero en el parque de siempre.
- Hammer Contreras
(músico, poeta, escritor, orador, soñador… un desastre)
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