dormiré soñando con su amor que me mantenía despierto,
lentamente las huellas que dejó sobre mis labios desaparecerán
y buscaré en labios ajenos los besos que alguna vez ella declaró míos.
La extraño, claro que te extraño. Pero no, no puedo, no intento, no creo ya en volver a amar.
Hoy tengo miedo de tí, de nosotros, de nuestro lejano futuro.
Usted dejó en mi lo versos más tristes, y hasta mis páginas han reclamado deje de bañar con tinta y lagrimas sus versos... renunciaría a todo por una última vez.
Hay tanto que extraño de tí y otro tanto que perdonarme. Estoy afligido y obsesionado locamente por saber nuevamente de sus ojos. Me pregunto, sin embargo; si sigues siendo la chica más triste de la ciudad..."

No hay comentarios:
Publicar un comentario