viernes, 4 de noviembre de 2016

PUBIS ANGELICAL

El aura de tu vientre
me viene bien
si llueve en casa
y afuera hace frío,
tú me entiendes…
lo sé.
Somos entonces
dos sapitos que
toman sus manos
sobre un charco
de recámara
y cerramos los ojos
si te veo
tan cerca
Me besas,
tan irrespirable
que me corta
el aliento
decir
qué callado
es amar
y suspirar
desvaneciéndose
en un noviembre
no tan triste
si me sabe
a ti

nuestras lenguas
se consumen
en idiomas
ígneos
que hierven
la sangre
y juegan
a formar
sonrisas
cómplices
y corbatas
informales
a todo color.

Y entonces jugamos
a la maga en París,
y al amor mercenario
de una pasión
cinestaria que
repite un discurso
sublime en
la simetría
perfecta
de tu boca
oui, oui, mon amour
je t’aime, je t’aime

Los relojes
hacen fiesta
y se sienten
inmortales,
inmorales
jovencitos
que caminan
desnudos
bajo el tenue
luminario de
un sol
tardío

Se afeitan las manijas
y miran de lejos,
voyerismo intencional
del tiempo a solas,
si te veo desnuda
y entonces sonrojas
algo más que la piel

los amantes se visten
y sienten vergüenza,
se miran, se tocan
los cabellos y ella
sabe que es exclusivo
en su vida
y subida.

su dios los ha visto
venir serpenteando
en lo tibio
de su sexo
y lo astral
de hacer del amor
un compás
de acordes
cotidianos,
frenéticos
tiernos,
livianos,
volátil
azur
que
desviste
mi alma
y la abriga
de ti
si vienes
acaso
esta
noche
a
dormir
conmigo,
mizeru
mea zuhr.

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