sábado, 29 de octubre de 2016

ADIÓS OCTUBRE TREINTA

No soy el mejor para estas cosas… De hecho, no sé siquiera cómo expresar ideas que no suelo sentir a diario, me es raro, extraño, y de alguna manera tonto.
Ahora; sin embargo, me gustaría poder estar a tu lado ahora mismo, viendo como renaces de a pocos y dejas una fecha de lado para ser un pedacito de vida volátil. Estás aprendiendo a reptar el cielo con tus alas de amatista.
Quiero que sepas, que eres una de las personas más importantes en mi vida, en mis vidas, en mi forma de sentirme vivo si te veo, aquí, cerquita, cerquita. Quiero también, decir que estás tan linda ahora, que lees esto, y una sonrisa tan tuya se forma bajo las comillas que entrecierran tu frase favorita, tu boca, y un gesto infantil que sonroja mi alma si abrasas el fuego que lleva tu nombre.
Sé que eres, mercenaria loca amante o una etérea infantería de lisergias encadenadas a lo asombroso de ser tú. (o lo que conlleve, acaso).
No soy Sabines ni Benedetti para saber filtrar tantas reservas de ternura en palabras tan poco trabajadas, sulsas pero pecables, ciertamente; sin embargo, siempre espero en casa por una mirada tuya, un día descalso en tus pechos de miel, algún poema que conmueva tus estribos y nos vuele las neuronas, cinestaria somática, girasol.
Vos me importas tanto, Zelada.
y me quedo sin palabras,
siempre al borde de un camino
que destruye mi garganta
si la prosa me es inútil
y el verso trabajoso
como un oso, como un oso
dormilón y perezoso
(esto es soso,
tonto, soso)
(y gracioso
por qué no)
Sabes bien
venir un beso
si bienvienes
a besarme
obnubesame.

y un mimo
no como este
tan callado
y en tv
sino dulce
y a colores
más bonito,
como tú.

Pd: (diecinueve) Bienvenida,
amor mío,
mi amor.

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